Mucha Madre

mucha

Ooooobviamente me caga el día de las madres, dejaría de ser L´amargeitor, ¿o no?

Me chocan todas las celebraciones que glorifiquen a cualquier persona o situación, pero el día de la madre se la lleva de calle por miles de razones.

Por ejemplo: los festivales al rayo del sol esperando que pasen 600 niños antes que el tuyo para que al final, obvio, no cante porque “se chivió“, o lo hayan puesto hasta atrás de todos y está escondido, ¡o peor! le tocó ser el árbol (¡no manchen misses, ¿el árbol?!) y su participación se limita a estar ahí parado; eso sí, el disfraz te costó dos mil pesos, hiciste hora y media para llegar a la escuela (arreglada como para ir a una boda porque hay que estar muy guapa en tu día), no te toca lugar sentada y a las 9:45 AM el tan ansiado festival ya terminó y estás parada en la banqueta con tus criaturas de la mano y toooda la mañana “libre”, porque -sin duda- el mejor regalo para las mamás, es ¡que los niños no vayan a la escuela yeeeei! (…dijo nadie nunca).

¡Qué decir del tráfico en esta ciudad! 20 millones de personas angustiadas yendo de un lado a otro para rendirle tributo a su madrecita, comprarle su licuadora, llevarla a comer y, a todo lo que ella quiera. Un via crucis que se supera a sí mismo cada año porque ahora, gracias al cambio climático, lo más seguro es que el 10 de mayo se caiga el cielo y la ciudad se vuelva un total des-madre.

Luego, los mensajes de gente (con la que nunca hablas) para felicitarte, lo cual, por supuesto se agradece, pero intuyo que, si me lo está mandando a mí, es que se lo está mandando a toooda su lista de contactos-mamás. Lo cual quiere decir que lleva tooooda la mañana en eso, lo cual quiere decir que el 10 de mayo, por una cosa u otra, ¡nadie trabaja en honor a las jefas! que es exactamente, lo que este país NO necesita.

¿Y qué tal las redes sociales?

O-mai-god.

Los que le agradecen a sus mamás, los que le echan flores a sus esposas, las que se postean con sus hijos, las dos mil fotos de los festivales con #blessed #elmejortrabajo #amosermamá #misniños #nopuedodeamor #graciastotales…

Una cosa espeluznante, especialmente, si recordamos que la mayor parte de esas mamás y probablemente todos esos niños NO-TIENEN-REDES-SOCIALES y por lo tanto, jamás se van a enterar de sus declaraciones de amor tan elocuentes. Un tip: ¡vayan y díganles eso en persona! O mejor postéense con ellos porque sí y ya, pongan sus fotos y hagan lo que quieran, pero neta lo de los mensajes que el destinatario no lee es absolutamente ridículo.

Mi mamá -que por supuesto es la mejor del mundo- nos dio el increíble regalo de que le valga completamente MADRES el día de las madres. Gracias mamá. No hay nada como sentir que el 10 de mayo es idéntico a cualquier otro día y que quererte y agradecerte pueda hacerse libremente y no una actividad obligatoria de una fecha determinada.

No me digan que que azotada porque sí, hay muchos de ustedes que lo hacen así, libre y cotidianamente ¡qué chingón! Pero MUCHA gente -entre ellas alguien terroríficamente cercano- padecen el 10 de mayo (como desde el 5, que sus mamis empiezan a hacerles manita de puerco) y que sus mamases sí hacen chantaje, sí manipulan, sí esperan un iPad de regalo y sí hacen de este día un objeto de culto y tributo.

A todos ellos mi más sentido pésame.

Sobre todo, me choca porque me parece que se ha vuelto más bien el día oficial para postearse como si todo fuera perfecto y siempre estuvieran todas tan peinadas, sonrientes y encima de todo, fuéramos realmente extraordinarias por haber parido a las criaturas ¡come on!

Ser mamá es el trabajo más antiguo del mundo, neta neta neta: no somos taaan especiales solo por ser mamás.

¡Han habido millones antes que tú y habrán millones más después que nosotras!

Dejen de andarse vanagloriando y creyéndose únicas. Cada quién vive su momento y la realidad de cada una es importante. Sí. Pero no son las primeras que no duermen porque su hijo tuvo calentura, o las únicas que diario hacen de comer, que además tienen una chamba, hacen tareas, van al pediatra o todo se les complica.

Me parece que el trabajo de mamá en nuestro entorno está muy venido a menos en el sentido de que estamos, la mayor parte del tiempo, azotándonos por lo que implica ser mamá. Padeciendo.

Es la manera moderna del chantaje, pobres escuincles.

Eso sí, en el feis ponemos nuestro lado impecable, todo el mundo peinado, de buenas. Las fiestas, los viajes, las sorpresas. El niño jugando tennis (#campeón #esfuerzo #miniño) en una preciosa foto… pero nadie vio que la mamá lo metió a la cancha arrastrando bajo amenazas de nunca más comprarle otro dulce si no se metía ¡ya! a su clase.

Lo que quiero decir es que andamos muy ocupadas en el día a día -que efectivamente es a-go-ta-dor- y que muchas veces el logro al acostarnos es haber sobrevivido a un día más. Sí, nadie dice que ser mamá no sea una joda, una enorme responsabilidad y el trabajo más cansado y demandante del mundo. Sí.

¿Pero no será también que gran parte de nuestra energía la estamos gastando en pretender ser la mejor mamá todo el tiempo? ¿En postear, cumplir, palomear y presumir tooodo lo que, según nuestros entornos, es “ser buena mamá” y en que nuestros hijos sean súper niños, solo, porque otras lo hacen?

Porque creo que a nuestros hijos les haría mejor que nos enfocáramos en las partes increíbles de ser mamá. En el privilegio que es dar vida. En formar, estar y aceptar nuestras realidades con todas nuestras limitaciones. Que le bajáramos varias rayitas a la lista de clases y cosas que queremos que hagan para “ser perfectos” y dejar de definirnos a través de nuestros chamacos.

Que nos enfocáramos mejor en recordar que somos esa persona a la que (si haces bien tu trabajo), los hijos vendrán siempre que necesiten reconstruirse. Asegurarse. Reagruparse. Apapacharse.

Que tenemos la mejor medicina del mundo que son un par de brazos que contienen y hacen sentir que, aunque todo esté de la chingada, todo va a estar bien. ¡Ese es nuestro súper poder! No las fiestas que les hacemos, no las fotos que tomamos, no los planes, las actividades, ni lo cool-fit-multitask-creativas-siempreperfectas que somos, ni ninguna de todas las pendejadas que subimos a las redes o a las que inscribimos a nuestros chavos.

Se nos olvida que lo que ellos realmente necesitan es que estemos.

Que juguemos con ellos. Que soltemos el pinche celular y los veamos a los ojos y platiquemos. Hacer cosas con ellos, y digo realmente hacer, no llevar y traer para que hagan. Conectarse. No importa cuántos años tengan tus hijos. ¡Conéctate con ellos!

Ese.

El de sanar el alma y acompañar, queriendo sin condiciones a una, o varias, personas a lo largo de nuestras vidas es el verdadero valor de una mamá.

Se nos olvida pensar que las suertudas somos nosotras, no los hijos, y se nos olvida tanto, que tenemos un día especial para cobrarles todas nuestras “batallas, esfuerzos y sacrificios”.

#TodoMal

Nos damos el lujo de desperdiciar los años -y a los hijos- enfocándonos en cosas que, en serio ¡No sirven de nada! ¡No importan! ¡Son ridículas!

Las invito a cambiar de perspectiva. A quitarnos el pendiente de andar quedando bien y dejar de pensar que necesitamos hacer de la vida un evento espectacular. Disfrutar las pequeñas cosas sin producciones extraordinarias, tirarse a ver tele enredados en un sillón y solo disfrutarlo. A asumirnos como somos y enfocarnos, simplemente, en estar satisfechas con una vida normal y no una llena de filtros y costos secundarios. A dejar de pretender y aparentar.

¡Hagámoslo! Enseñémosle a los hijos a disfrutar la vida sin tanta cosa.

L´amargeitor

11 thoughts on “Mucha Madre

  1. Y justo hoy eso meditaba, tengo un hijo de 13 años en secundaria, ayer fue el famoso festivalito en su colegio, porsupuesto los tiempos en que mi palabra era “ley”, ya valieron cheto, desde ayer mi hijo me hizo sentir que 10 de mayo es un día común, que durante mis 42 años de vida estuve influenciada con el “speech” de que el día de las madres es uufff lo máximo, cuando no, no lo es, TODOS LOS DÍAS deben serlo, y si coincido que ser mamá es una chinga y más cuando ere divorciada y tienes que lidiar sola con tu adolescente, pero si, son muchas las satisfacciones que da ser mamá, pero la verdad el día de las madres ya es más mercadotecnia que otra cosa.., y bueno por algo también soy la amarguetas de mi familia. Saludos

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  2. A mi tampoco me gustan los festivales esos, pero existe la alternativa de llevarlo o no, de salir a comer o que hagas de comer en tu casa, de pasar a visitar a tu mamá, hablarle x teléfono o no hacer nada. Creo q nuestra generación tiene la inteligencia de convertirlo en una opcion, no una imposición.
    Por otra parte, la manera de expresar el rechazo en esas líneas me parece un insulto a quienes quieren y no pueden ser madres o a aquellas q perdieron a algún hij@ y matarían x asistir a uno de esos dichosos festivales.

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    1. Hola Jessica! Gracias por tu comentario. Efectivamente cada quién puede elgir qué y cómo hacer frente a los dichosos festivales… yo eligo despepitar y reírme. Sin pretender insultar a nadie jamás y menos a las mamás que perdieron hijos ( a quiénes menciono especialmente con mi corazón de por medio) ni a ninguna otra persona.
      Es simplemente mi opinión. Un poco amargosa ( el blog se llama L’amargeitor) más para reír que para otra cosa… y al final, tú puedes elegir leer… o no, aquí no se le impone nada a nadie. Pero gracias por tomar tu tiempo para expresarme tu opinión. Todo suma. 🙂

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  3. No puedo más que coincidir contigo.

    Como provinciano (San Luis Potosí), cuando llegué yo a vivir a la CDMX, para mí fué una sorpresa muy llamativa el nivel de festejo que es allá (ahora vivo en Querétaro) en Día de las Madres. Muchos lugares NO trabajan o lo hacen medio día, NO hay escuelas o solamente el festivalito, la ciudad explota antes de la comida y está vacía a partir de las 4:00 PM, los restaurantes… llenos a reventar.

    Mi cálculo es que, en provincia estamos acostumbrados a ver a nuestra madre varias veces por semana. Mientras que en la CDMX y en algunas ciudades grandes la ven unas cuantasUn día comemos con ella, y en los otro ella come en casa de cada uno de sus hijos. El fin de semana, nos reunimos el sábado o el domingo… o los dos. Entonces pues, cuando llega el mentado Día de la Madre… pos, sí… la festejamos, a lo mejor la mandamos unas flores, a lo mejor salimos a comer, a lo mejor la vemos en su casa o en casa de alguno de los hermanos y le llevamos un regalito pero, si no hacemos nada de eso, no pasa nada.

    Aquí en Querétaro si se ve ya un poco el fenómeno parecido a lo de la CDMX, a lo mejor también en San Luis Potosí pero, definitivamente NO es un evento tan grande como lo es allá…

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  4. EL OLVIDADO ORIGEN DEL “DÍA DE LA MADRE”
    En 1870 la escritora estadounidense Julia Ward convocó a todas las madres del mundo a rebelarse contra la guerra, en una desgarradora proclama pacifista que mantiene su vigencia.

    La proclama convocaba a un Congreso Internacional de Madres para promover alianzas entre diferentes nacionalidades y el arreglo amistoso de cuestiones internacionales.

    Las reacciones conservadoras lograron traducir aquella propuesta en la celebración comercial del Día de la Madre que se ha generalizado en buena parte del mundo.

    ¡Levántense, mujeres de hoy! ¡Levántense todas las que tienen corazones, sin importar que su bautismo haya sido de agua o lágrimas! Digan con firmeza: ‘No permitiremos que los asuntos sean decididos por agencias irrelevantes. Nuestros maridos no regresarán a nosotras en busca de caricias y aplausos, apestando a matanzas. No se llevarán a nuestros hijos para que desaprendan todo lo que hemos podido enseñarles acerca de la caridad, la compasión y la paciencia’. Nosotras, mujeres de un país, tendremos demasiada compasión hacia aquellas de otro país, como para permitir que nuestros hijos sean entrenados para herir a los suyos. Desde el seno de una tierra devastada, una voz se alza con la nuestra y dice ‘¡Desarma! ¡Desarma!’ La espada del asesinato no es la balanza de la justicia. La sangre no limpia el deshonor, ni la violencia es señal de posesión.

    Julia Ward, Proclama del Día de las Madres, 1870

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  5. Me encanto tu amarga reflexión, y creo exactamente en lo que dices al final necesitamos una mama que este con los brazos abiertos aunque hayas cometido la peor
    de las estupideses y si es una chinga pero si decidiste tener hijos tenlos con responsabilidad y amor. Gracias por hacerme reír y pensar. Y me declaro culpable si subí mi foto con mi mama y mi hija. Ja ja Saludos.

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  6. jajaja que divertido post. Agradezco que en la escuela de mis niñas no hagan drama por esta celebración , se hace una celebracion grupal NO el dia de las madres un dia X de Mayo.

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  7. Apenas lo leo, siempre he pensado lo mismo que comentas, ahora me achicopalo, sigo extra;ando a mi mama, pero tambien me emociono porque hace poco tiempo soy mama

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