Los adolescentes no son idiotas

Diapositiva1Yo también soy adicta a Netflix ¡¿quién no?! Me declaro Fan faan faaaan y, como la gran mayoría del momento, caí en manos de 13 Reasons Why.

Todavía no le acabo de dar el golpe.

 Sí me impactó. Esos últimos 3 capítulos están muy canijos, me costó trabajo procesarlos y tal vez por eso no entiendo. ¿Por qué le están dando permiso a sus hijos de ver esto? Si como adultos está canijo asimilarlo (y no crean que soy súper fresa y fácil de escandalizar), no entiendo cómo los adolescentes pueden procesarlo mejor.

(Spoiler alert!)

La historia tiene muchas historias y todas son tremendas.El niño de la mamá drogadicta, un buen niño pero que no se atreve a confrontar al amigo que violó a su novia; el de los papás millonarios que nunca están y vive solo en su mansión, vendiendo droga, violando niñas y chupando todo el día; la niña que no se atreve a decir que hizo una estupidez y la está matando la culpa; la otra que por seguir siendo cool no quiere aceptar que fue y sigue siendo abusada; el que “respeta” cañón a su papá, pero en realidad le tiene terror… Y la niña de la “familia funcional”, que en principio es “normal”, pero que sencillamente no puede externar las cosas que le pasan y conectarse con su entorno y acaba suicidándose…

(end of spoiler alert!)

Qué terrorífica suena la adolescencia después de ver este programa.

Efectivamente para crecer, para madurar, para reafirmarse, nuestros niños necesitan primero separarse de nosotros. De eso se trata la adolescencia. Están ensayando para ser adultos. Los niños necesitan rebelarse a lo preestablecido porque están tratando de entender quiénes son ellos realmente, nunca ha sido más fácil. Pero sí creo que ahora el factor internet agrega un peso muy importante y sobre todo muy peligroso.

El cerebro del adolescente es una maquinita sorprendente trabajando a toda velocidad. Es capaz de hacer millones de cosas igual o mejor que el de un adulto. Su capacidad de memoria es asombrosa y su elasticidad es impresionante. Pero, es incapaz, sí, así como lo oyen: NO ES CAPAZ de ver más allá del momento presente. En otras palabras: no sabe medir las consecuencias. Y en más del 60% de los casos NO SABE REACCIONAR en momentos de peligro. Se paraliza. Se llaman adolescentes por que adolecen, o sea, carecen, de todo todavía, especialmente sentido común. Por eso, lo que pasa en ese programa no es tan descabellado.

Esas cosas (todas) pasan, muy seguido, y no nos estamos dando cuenta. Porque nuestros chavos en parte por el proceso natural y en parte por su cochina pantalla, nos están cerrando las puertas de su mundo y nosotros, muy cómodamente, estamos “respetando sus espacios”, “eligiendo nuestras batallas”, “esperando que se le pase”…

Ajá.

Solo que, en realidad, eso solo sirve para empeorar las cosas y lo que probablemente estamos haciendo es escudándonos y negando la realidad en lugar de arremangarnos y entrarle. Preferimos evitarnos el pleito a confrontar al escuincle, aguantarnos la jeta y jodernos el día si es necesario. Estamos evadiendo el problema pensando que “a nuestros hijos no les va a pasar” y que “es la edad y luego se les quita”. Solo que… ¿qué creen?

Que si queremos que esto salga bien necesitamos ser MUY listos, MUY abiertos, MUY empáticos y sobretodo MUY valientes.

Necesitamos HACERNOS CARGO Y ASUMIR NUESTRA RESPONSABILIDAD DE PAPÁS.

Porque lo que realmente quiere un adolescente que hace una pendejada tras otra es CASO. Lo que no estamos dándoles es suficiente tiempo de calidad. Atención. Tiempo juntos sin pantallas. La crisis en la que está “la juventud de hoy” es consecuencia de lo pésimo que lo estamos haciendo al darles un chingo de dinero, viajes estrambóticos, coches último modelo y miles de cosas físicas que NO necesitan. Que increíble poderles dar y abrir el mundo. OK. Mientras te estés conectando.

Mientras tengas las orejas y los ojos muy pero muy abiertos: ESTANDO. Hablando. Preguntando. Insistiendo. Regulando. Checando. Y MUY importante: dando un buen ejemplo: los adolescentes no son idiotas. Nos están viendo tooodo el tiempo. Seamos congruentes.

En México, a diferencia de en otros países, los adolescentes en nuestro medio dependen mucho de nosotros, llevarlos y traerlos a sus actividades y compromisos nos permite tenerlos más monitoreados y poder ver con quién, dónde y cómo están. Pero con todo y todo estamos soltando demasiado a los niños. Dejándolos ir a fiestas donde no hay adultos responsables a cargo y después sorprendidísimos de que la manera de tomar y la violencia en esos eventos.

¿Cómo puedes dejar ir a tu hijo o hija a una fiesta (o cualquier cosa), si no has hablado con los papás del que invita?, ¿sabes lo que está pasando en esos lugares?, ¿sabes que tu hijo tal vez no es la víctima sino el verdugo?, ¿sabes que lo que viste en Netflixpasa en el Pedregal, en las Lomas, en todos lados? Lo del sexo. Lo de las drogas. Lo del abuso. Lo de la violencia. T-O-D-O.

No manchen papás, necesitamos responsabilizarnos más de todo esto. Acordarnos que aún cuando los veamos enormes son unos niños y sus cerebritos todavía son incapaces de responder ante emergencias y medir las consecuencias de las tonterías que hacen en grupo. No les den un coche a los 16 años. En serio. Es un accidente esperando a suceder de una u otra manera. Sean socialmente responsables y cuiden a sus chavos.

Apersónense. Cuestionen. Platiquen. Pregunten. Ábranse. No tengan miedo de ser los malos del cuento, eso puede salvarles la vida y sobre todo, neta: díganles ¡NO! más seguido, no saben cuánto bien les hace a los niños aprender a soportar la frustración. No los dejen ver todo lo que tienen a su alcance. Ni hacer todo lo que pretenden. Ejerciten sus NO.

I-N-V-O-L-Ú-C-R-E-N-S-E.

Si sus hijos ni les avisaron y ya vieron 13 Reasons Why, véanla urgente hoy ustedes y hablen con ellos. Ayúdenles a darle el golpe. No es cualquier cosa y puede ser una manera de abrir un diálogo, pero de ninguna manera es un manual. No los dejen verla “para que aprendan lo nefasto que puede ser“. En serio, eso no va a servir de nada, mucho menos si sus hijos son menores de 16 años: la angustia que les va a generar va a ser mucho peor que lo que puedan “aprender”. No tengas prisa. Déjalos seguir siendo niños.

Sí, el adolescente, necesita reafirmarse. Pero sobre todo necesita saberse contenido, por eso se brinca las trancas, porque quiere ver quién lo puede detener y asegurarle que va a estar bien. Ese es tu trabajo papá, mamá: meterlo al huacal todas las veces que sea necesario. Sentirse querido y a salvo es lo que hará que esta etapa pase más o menos fácil. No caigas en la trampa. Lo que ellos realmente quieren es que los jales hacia ti. No que los empujes al precipicio.

Wake up and smell the coffee.

P.D. Si quieren leer un GRAN libro les recomiendo The Teenage Brain, de Frances E. Jensen y Amy Ellis Nutt

Valeria Stoopen Barois

L´amargeitor

*Este post fue previamente publicado por el HuffPost México.

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