Diapositiva1Bueno, pues ora sí. Ya pasó la vacación, ya entraron los niños a la escuela, volvemos a la normalidad y todo el mundo póngase a trabajar.

O eso es lo que yo pensaba. Hasta que el PRIMER día de clases antes de las 9:00 AM ya estaba yo metida en uno de los famosísimos chats de mamis y en tan solo 6 segundos terminaron con toda mi buena voluntad.

Para ser totalmente veraz tengo que informar que dicho grupo de WhatsApp fue creado en junio para comenzar a planear la graduación de la generación que saldrá… ¡el siguiente junio!

-Se quiere defenestrar-.

Les explico: la de 13, que tiene casi 14, está iniciando su último año de secundaria (pausa para procesar porque todavía ¡no entiendo a qué hora pasó eso si les juro que hace tres días yo le estaba cambiando los pañales!) y las mamis arrancaron el tema de la graduación cuando ni siquiera había acabado el año escolar anterior al de tan magno evento.

Así las cosas señores y señoras…………… y me quedo corta con los puntos suspensivos.

Dicho chat permaneció bastante inactivo durante la vacación. Gracias a Dios. Hasta que el primer día de clases no llevaban los niños 30 minutos en la escuela cuando de pronto ya tenía yo en mi celular las listas de los salones y horarios de cada uno, más, obvio, los 37 gracias correspondientes. (Pausa para decir que ¡por el amor de Dioooooos, dejen de contestar “gracias” cada vez ¡No hace falta! ¡Es un medio para in-for-mar! ¡Qué pesadilla!)

Pero regresemos al tema, a ver…

No me cansaré de repetir cuánto admiro y agradezco que hayan mamás dispuestas a dedicarle tanto tiempo a este tipo de actividades. A ser el lazo entre la escuela y los papás para cosas excepcionales y organizar un sinfín de cosas enriquecedoras e importantes como graduaciones, colectas, beneficencias, eventos y demases actividades que la escuela no puede llevar a cabo sola.

Gracias de verdad porque neta si dependiera de gente como yo, los escuincles jamás tendrían medio festejo que la escuela no creyera necesario organizar. Y como la de mis hijos no organiza nada (cosa que me parece absolutamente fantástica), pues probablemente mis hijos estarían traumados –tiene sus dudas-.

Pero creo que hay una línea muuuuy delgada entre hacer esa gran labor y ser enfermamente controlador.

Me parece que las mamás necesitamos tener más vida que estar totalmente metidas en los asuntos y manejes de la escuela. Que apoyar estas cosas es necesario y muy valioso. Pero que no debe de volverse, de ninguna manera, la actividad central en nuestras vidas.

¿Por qué?

Por varias cosas: en primera, obvio, ¡por salud mental!. Por tener algo más que nos enriquezca que NO SEAN LOS HIJOS. Por permitirles tener un universo en el que no seamos el helicóptero en vigilancia permanente. Por cambiar de tema y empezar a ensayar eso de sol-tar-los y lograrlo lo antes posible. Por tener otras cosas de qué hablar y encontrar cosas que hacer para cuando ya no vivan con nosotros (que va a ser en 3 minutos más, por cierto).

Por dejarlos tener SU vida.

Gracias a Dios no me tocaron los chats cuando mis hijos eran muy chicos, pero puedo entender que, en ese caso, pueden tener una razón más valida de existir tomando en cuenta que las criaturas no se comunican todavía al cien.

Pero con todo respeto, en tercero de secundaria –o en primero- me parece que precisamente de lo que se trata es de empezar un ejercicio serio, y real, de dejarlos crecer.

Permitirles empezar a responsabilizarse de sus cosas. Aprender a organizarse, a administrar su material, sus actividades, sus problemas con sus cuates o sus calificaciones con sus maestros. A platicarnos quién está en su salón y cómo quedaron sus horarios. A que si tienen alergias o temas alimenticios sean ¡ellos! los que lo manejen y dejemos de andar pidiendo en el chat que “… plis no le pongan chocolate al pastel de los cumpleaños del mes porque...”

A iniciar el proceso de dejar que el adulto que va a ser, empiece a tomar forma.

A confiar en lo que hemos hecho y darles espacio para equivocarse.

Porque señores, señoras, les tengo una noticia ¡no hay otra manera de aprender, que cagándola de vez en cuando! ¡Déjenlos, por favor, cagarla regularmente!

No hay nada más importante que permitirles aprender a ser resilientes, autónomos y responsables de sus actos. Y eso se aprende cometiendo errores y teniendo el espacio propicio para aprender a resolverlos.

Denles chance, por favor, de encontrarse, definirse y ya, en el peor de los casos, ¡aprender a pedir ayuda! Herramienta tan fundamental en la vida. Que sepan que siempre estamos si necesitan. Pero que aprendan a rascarse con sus uñas.

Estimados padres de familia: si lo que queremos son hijos responsables y capaces, ahorita son las audiciones y están empezando los ensayos.

Dejen por favor de hacer todo lo que sus hijos son capaces de hacer solos que, les aseguro, es MUCHÍSIMO más de lo que todos creen. Déjenlos hacer, o no hacer, sus tareas y asumir las consecuencias de esa decisión; dejen de arreglarles la mochila; pedir la tarea por WA, armarles el plan social o resolverles cualquier problema.

¿La maestra es una bruja? ¡Qué mal plan! Pero no van a la escuela a hacerse amigos de los profesores, van a aprender y tal vez la maestra en cuestión está totalmente rebasada porque nuestros diablitos no saben hacer nada solos o son incapaces de respetar la autoridad. Porque a los “campeones y las princesas” les anda haciendo muuucha falta una dosis de humildad.

¿Reprobaron el examen? ¡Chin! Habrá que estudiar más para la siguiente.

Y si perdieron su sweater, pues ya tienen uno menos y si quieren otro, que lo paguen con sus ahorros. ¿Quieren una clase nueva en la tarde? ¡Qué increíble! Pónganlos a averiguar las opciones y a encontrar los caminos de los lugares a dónde quieren llegar, solos, metafórica y literalmente.

Necesitamos aprender a soltarlos ¡ya! Lo antes posible, ¿por qué si no cuándo? ¿cuándo tengan 30?… Como un inquilino que alguna vez tuve que, muy orgulloso de sus adultez, firmó el contrato para rentar mi depa y cuando tuvimos el primer problema me mandó a hablar con su mamá porque era literalmente incapaz, de enfrentarse a la realidad, asumir su pendejada y encontrar una solución. Qué oso.

¿Eso es lo que ustedes quieren para sus chavos?

Si la respuesta es no, les propongo que este ciclo escolar trabajemos nosotros, los papis y mamis, en involucrarnos lo menos posible en su vida escolar, confiemos en las instituciones que hemos elegido para ellos, apoyemos en lo que realmente sea necesario y permitamos que nuestros hijos puedan hacerse cargo de ellos mismos en la mayor medida posible de acuerdo a su edad, peso y estatura.

Eso incluye también, tal vez, permitirles involucrarse en la planeación de su graduación y todos sus eventos y ser, como decía sabiamente María Montessori: simplemente su guía para aprender a encontrar SUS caminos.

Porque no. No estamos educando niños. Estamos formando adultos.

Confíen tantito más en sus hijos.

Les aseguro que se van a sorprender.

Se los dejo de tarea.

L´amargeitor

Este post fue previamente publicado en el HuffingtonPost México

 

*FOTO PORTADA GETTY IMAGES/BLEND IMAGES

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